De tres a diez veces: caballos y calor en Mallorca
Si yo aguanto este calor, mi caballo también. Eso es lo que creemos casi todos. La medición dice otra cosa.
Un caballo es de tres a diez veces más susceptible al estrés por calor que una persona, según Equine Guelph, el programa de salud equina de la Universidad de Guelph. En Mallorca, donde julio y agosto pasan semanas por encima de los treinta grados, esa cifra decide a qué hora se monta, dónde está el caballo a mediodía y con qué rapidez una tarde calurosa se convierte en un problema veterinario. Qué significa el número, por qué el cuerpo del caballo juega en su contra, el horario de la isla que se deduce de ello, y las señales que significan primero agua y después el veterinario.
El caballo se calienta más rápido y se enfría más despacio que usted. En pleno verano, monte temprano o tarde, dé sombra, aire y agua todo el día, y trate una respiración rápida que no se calma como una emergencia.

Qué significa de tres a diez veces
La cifra procede de Equine Guelph, el programa de salud equina de la Universidad de Guelph, en Canadá, y es una comparación de susceptibilidad: en las mismas condiciones, un caballo entra en estrés por calor mucho antes que la persona que lo monta. No es un índice de confort. Un jinete que se siente bien a las once de la mañana en agosto no es prueba de que el caballo esté bien; los dos cuerpos van por curvas distintas.
La consecuencia práctica es que la sensación humana de un día caluroso es un mal instrumento para decidir si un caballo debe trabajar. El termómetro, la humedad y la respiración del propio caballo son mejores, y en Mallorca hacen falta de junio a septiembre, no solo los días que se sienten extremos.
Por qué pierde el caballo
Dos cosas juegan contra el caballo. La primera es la escala: un animal de quinientos kilos tiene mucha menos piel por kilo de cuerpo que una persona de setenta, y la piel es por donde sale el calor. La segunda es el músculo: la musculatura de un caballo en trabajo produce calor en cantidades enormes, y casi todo ese calor tiene que llegar a la piel por la sangre y perderse a través del sudor. Un caballo suda bien, mejor que casi cualquier otro animal grande, pero las cuentas siguen en su contra con calor húmedo, cuando el sudor deja de evaporarse y deja de enfriar.
Añada un pelo oscuro a pleno sol, un caballo sin forma o con sobrepeso, y un jinete que sigue porque el caballo todavía responde, y el margen desaparece. Los caballos rara vez paran por sí mismos; esa decisión es del jinete.
Un caballo que todavía responde no es un caballo que todavía está fresco. La disposición es lo último que se pierde.
El horario de la isla
En Mallorca la respuesta del verano es la hora, no el esfuerzo. De finales de junio a principios de septiembre, la mayoría de las cuadras de la isla montan antes de las nueve de la mañana o después de las siete de la tarde, cuando el sol ya no está sobre la pista y el aire se mueve. El mediodía es para sombra, agua y nada más. El algarrobo y el pino dan la mejor sombra en un paddock; un refugio con dos lados abiertos da aire en movimiento; un prado sin ninguna de las dos cosas no es un prado de verano.
Agua al alcance todo el día, no dos veces al día, y revisada por la tarde, cuando el bebedero está caliente y el caballo bebe menos. Una manguera que moje el suelo bajo la sombra ayuda más de lo que parece. Un caballo esquilado, o uno que pasa las horas más calurosas en la cuadra y sale de noche, sigue una rutina que muchas cuadras de la isla usan desde hace décadas; es la sensata.
Calor seco a treinta y cuatro grados es una cosa; la misma temperatura con la humedad que se instala sobre la isla antes de una tormenta de septiembre es otra, porque el sudor deja de evaporarse. Esos días el paseo de la mañana es más corto y la vuelta al paso, más larga.
Las señales y qué hacer
Respiración que sigue rápida más de unos minutos después de parar, ollares dilatados e ijares agitados. Sudor débil, irregular o ausente cuando debería correr. Un caballo apagado, lento en responder, que tropieza o no quiere moverse. Piel que se queda plegada al pellizcarla, encías oscuras o secas. Cualquiera de estas señales en un día de calor es estrés térmico hasta que se demuestre lo contrario.
Qué hacer es sencillo e inmediato: parar, llevar el caballo a la sombra, poner agua fría sobre los grandes músculos, cuello, pecho y grupa, y seguir echándola mientras alguien llama al veterinario. El artículo sobre enfriamiento de esta serie explica por qué el agua continua supera a echar y rascar. No espere a ver si la respiración se calma; primero enfriar y después el teléfono es el orden que funciona.
Raza, pelo y condición
Las razas ligeras soportan mejor el calor que las pesadas: un árabe o un purasangre disipa el calor con más facilidad que un warmblood pesado o un tipo de tiro, y los caballos de la propia isla, el mallorquín y los cruces ibéricos, están hechos para este clima como no lo está un cob importado de un país húmedo. Es un hecho de manejo, no un juicio sobre el caballo. El caballo pesado necesita el paseo más temprano, la mejor sombra y el verano más corto.
La condición cuenta tanto como la raza. Un caballo en forma produce menos calor para el mismo trabajo y se enfría antes después; un caballo con sobrepeso hace lo contrario. El verano en Mallorca es una buena razón para mantener al caballo en forma durante la primavera y delgado durante el verano, y dejar el trabajo exigente para octubre.
La sensación del jinete de un día caluroso es el instrumento equivocado. El caballo va por otra curva, y no parará por sí mismo.

- Un caballo es de tres a diez veces más susceptible al estrés por calor que una persona (Equine Guelph, Universidad de Guelph).
- Menos piel por kilo y músculo que produce calor: el caballo se calienta antes y se enfría más despacio, sobre todo con aire húmedo.
- En Mallorca en julio y agosto: montar antes de las nueve o después de las siete, sombra y aire a mediodía, agua al alcance todo el día.
- Respiración rápida que no se calma, sudor débil o ausente, apatía o tropiezos: agua fría sobre los grandes músculos de inmediato, y después el veterinario.
- Las razas pesadas y los caballos sin forma necesitan el paseo más temprano y el verano más corto; el trabajo exigente, para octubre.
Orientación editorial general, no asesoramiento veterinario. Un caballo con respiración rápida que no se calma, sudor débil o ausente o apatía en un día de calor necesita enfriamiento inmediato y un veterinario en la misma hora.


