Temporada de arestines: la cuartilla mojada en Mallorca
El barro de la isla dura poco, pero llega de golpe: tres semanas de lluvia sobre un suelo que era polvo desde mayo, y los caballos de pie en él.
Arestines, dermatitis de la cuartilla, grasa del talón: lo mismo con tres nombres, y cada noviembre húmedo aparece junto a la puerta de algún paddock de Mallorca. Qué es, por qué la humedad repentina de la isla es peor que un clima húmedo constante, cómo distinguirlo de lo que se confunde con él, y la rutina que mantiene limpios los talones de la mayoría de caballos sin una estantería de productos.
Patas secas antes que patas limpias. Saque al caballo del barro parte del día, seque los talones en vez de lavarlos, y trate pronto y en pequeño.

Qué son realmente los arestines
Los arestines son una infección de la piel de la cuartilla y el talón, normalmente por bacterias que viven en toda cuadra y no hacen nada hasta que la piel les abre un camino. La piel ablandada por días de humedad, agrietada por el barro que se seca y se rompe, o arañada por rastrojo, se abre; las bacterias colonizan; el resultado son costras, calor, hinchazón y, en un caso malo, un caballo cojo por el dolor de una pata que no deja tocar. Las patas con cernejas y las patas blancas de piel rosada lo sufren más, y los caballos que están de pie en vez de moverse, más que ninguno.
Es común, se trata, y es mucho más fácil pararlo en la fase de dos costras pequeñas que en la de una pata caliente e hinchada. Ese momento, más que cualquier producto, es la diferencia entre dos semanas de molestia y un mes de problema.
Por qué la humedad de la isla es peor
Un caballo en un clima húmedo del norte tiene una piel ligeramente húmeda desde hace años. Un caballo en Mallorca tiene una piel seca como un hueso desde la primavera, y de pronto está mojada tres semanas. El cambio hace el daño: la piel seca se agrieta cuando se ablanda deprisa, y los suelos arcillosos del interior se convierten en un barro que se pega al talón y se seca en una costra que tira de la piel. Añada una puerta donde seis caballos hacen cola por el heno, y las cuartillas pasan horas en el mismo barro mojado.
La buena noticia es que la humedad de la isla es corta. Casi todos los años hay una semana seca y ventosa en noviembre en la que el suelo vuelve a endurecerse, y un caballo cuyos talones se han mantenido secos durante lo peor sale de la temporada sin nada que mostrar.
La piel seca que se moja deprisa se agrieta. Eso, y no el barro en sí, es lo que deja entrar la infección.
Lo que no es
No todo talón con costras son arestines. Los ácaros producen un cuadro parecido en patas con cernejas, con más picor y pataleo. La fotosensibilización en patas blancas parece una quemadura de sol y aparece con tiempo luminoso, no húmedo. Una sola pata caliente e hinchada sin costras es otro problema y necesita al veterinario ese mismo día. Y la sarna de las patas, la dermatofilosis del dorso y la descamación seca e inofensiva de un pelaje que cambia se confunden con ello cada otoño.
La prueba útil es dónde y cuándo. Los arestines están en la cuartilla y el talón, por detrás y por los lados, en las semanas en que el suelo está mojado. Si las costras están en otro sitio o el suelo está seco, probablemente sea otra cosa.
La rutina que funciona
Menos lavar, más secar. Manguear el barro de las patas cada tarde mantiene la piel mojada otra hora; dejar que el barro se seque y cepillarlo mantiene la piel seca. Los días en que hay que lavar las patas, séquelas con una toalla, bien, talón por talón. Dé al caballo un sitio seco donde estar parte de cada día: un firme, un box, una franja del prado que drene. Mueva el heno para que los caballos no estén en el mismo rincón pisoteado. Revise los talones cada día con la mano, porque la costra se nota antes de verse.
Cuando aparezcan dos o tres costras pequeñas, actúe ese día: recorte el pelo si la pata tiene cernejas, ablande y levante las costras con un lavado que el veterinario haya recomendado, seque y aplique una barrera fina. Mantenga al caballo fuera del barro hasta que la piel se cierre. Las botas de prado y las campanas que retienen barro contra la cuartilla lo empeoran, no lo mejoran; quítelas en las semanas húmedas salvo que el caballo las necesite.
Una toalla suave que viva en la cuadra, una bruza limpia solo para patas, un limpiacascos con cepillo, una crema barrera con la que el veterinario esté de acuerdo, y unas tijeras pequeñas o una esquiladora para una pata con cernejas. Las categorías de cuidado y cuadra de abajo llevan las piezas seleccionadas.
Cuándo hace falta el veterinario
Calor e hinchazón que suben por la pata, un caballo cojo o que no deja tocar la pata, costras que se extienden pese a una semana de rutina, o fiebre: eso es del veterinario, porque la infección puede profundizar en la piel y, rara vez, en los linfáticos de la pata. A veces hacen falta antibióticos y solo el veterinario lo decide. Un caballo que tiene arestines cada año en el mismo sitio también merece una conversación, porque la causa de fondo pueden ser ácaros o la debilidad de la propia piel, no el barro.
Para la mayoría de caballos en la mayoría de cuadras, sin embargo, la temporada pasa con una toalla, un rincón seco y un propietario que revisa los talones cada tarde. El artículo sobre abscesos de casco, abajo, cubre lo otro que la lluvia de octubre hace a los pies.
Patas secas antes que patas limpias. Mantenga los talones secos, revíselos cada día y trate con dos costras, no con veinte.

- Los arestines son una infección de la piel de cuartilla y talón que empieza cuando la piel mojada y agrietada deja entrar bacterias corrientes de cuadra.
- La humedad repentina de Mallorca tras un verano seco agrieta la piel más deprisa que un clima húmedo constante; el barro arcilloso de la isla se pega y forma costra.
- Cepille el barro seco en vez de manguear las patas; seque los talones con toalla; dé al caballo un sitio seco cada día.
- Actúe con dos costras pequeñas: recortar, limpiar como aconseje el veterinario, secar, barrera, y fuera del barro hasta que la piel cierre.
- Calor que sube por la pata, cojera, costras que se extienden o fiebre: el veterinario, el mismo día.
Orientación editorial general, no asesoramiento veterinario. Calor e hinchazón que suben por la pata, cojera, lesiones que se extienden o fiebre necesitan un veterinario el mismo día.

